“Nuestro mayor deseo es regresar a casa”: venezolanos se manifiestan en apoyo a la acción militar de Estados Unidos

Venezolanos en Atlanta celebraron la captura del presidente Nicolás Maduro y expresaron esperanza en el futuro de la democracia.

About 150 Venezuelans gathered at the Beltline in support of the capture of Nicolás Maduro by U.S. forces. Photo credit: Gabriela Henriquez Stoikow.

Alrededor de las 2 a.m. del sábado, Jesús Colmenares se despertó con el zumbido de su teléfono. Venezolano de nacimiento y residente en Lawrenceville, Jesús comenzó a recibir llamadas y mensajes de amigos y familiares en su país, quienes le informaban que habían escuchado explosiones en la capital, Caracas. El líder venezolano Nicolás Maduro —quien había estado en el poder durante los últimos doce años— había sido detenido por fuerzas estadounidenses.

“Esa noticia fue impactante”, dijo Jesús. “En el momento no sabía cómo reaccionar, pero después, al ver que era cierto, fue duro, porque emigrar no fue fácil”.

Entre lágrimas, explicó que dejó su país hace 11 años, como uno de los millones que han huido de Venezuela a raíz del aumento de la represión política, el colapso de la economía y la violencia generalizada de las pandillas. Hoy, Jesús trabaja para una empresa de alimentos en Georgia y aseguró que sintió esperanza tras conocer la noticia de la captura de Maduro. “Ver que este sea el comienzo de un fin que hemos deseado con el corazón no tiene nombre”.

Jesus Colmenares, wearing a Venezuelan flag and holding a sign thanking President Donald Trump for capturing Nicolas Maduro. Photo credit: Gabriela Henriquez Stoikow.

El domingo, se unió a alrededor de un centenar de venezolanos que se congregaron en el Atlanta Beltline para celebrar lo que consideran el primer paso hacia el fin del autoritarismo en su país. Apenas un día antes, Estados Unidos había bombardeado bases militares y antenas de comunicación en Venezuela y capturado a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, quienes enfrentan cargos en un tribunal federal de Nueva York por narcotráfico, “conspiraciones de narcoterrorismo” y otros delitos. En una conferencia de prensa durante el fin de semana, el presidente Donald Trump dijo que Estados Unidos ahora estaba administrando el país y que repararía su infraestructura petrolera. Al menos 40 personas en Venezuela murieron durante la operación, según un reporte del New York Times.

La manifestación del domingo fue convocada por Comando con Vzla Atlanta, una organización política informal que apoya los esfuerzos de los líderes opositores María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, quien se enfrentó a Maduro en unas elecciones en 2024 ampliamente consideradas fraudulentas y a quien países como Estados Unidos reconocen como el presidente electo legítimo del país. 285 South habló en el evento con Iris, una mujer venezolana de 30 años que vive en Decatur y trabaja como personal de limpieza en una escuela. Contó que su esposo la despertó en plena madrugada con la noticia de que Maduro ya no estaba en el poder. No quiso compartir su apellido porque su familia aún se encuentra en Venezuela y teme por su seguridad.

“Son muchos sentimientos encontrados. Es ya mucho tiempo sin ver a mi mamá, mi papá, y volver a tener esa esperanza de que podemos regresar es algo muy grande. Eso no se explica en realidad”, dijo Iris entre lágrimas.

En Venezuela, Iris trabajaba como manicurista y, antes de irse, tuvo dificultades para conseguir productos básicos como pañales y alimentos como arroz. Embarazada entre 2013 y 2014, cuando Venezuela atravesaba una grave crisis económica y escasez de alimentos, Iris relató que hacía filas de horas para comprar lo poco que podía pagar y lo que le permitían vender, ya que los mercados racionaban sus suministros. Tras años de lucha, Iris huyó a Colombia en 2015 y luego a Estados Unidos, donde finalmente se estableció en Atlanta.

“Yo tengo una casa en Maracaibo y fíjate que ya tiene tres años que no le llega el agua. ¿Tú crees que eso es posible? Imagínate tres años sin agua en ese lugar”, dijo Iris.

Los padres de Iris siguen en Venezuela, y ella les envía dinero para comida y medicinas. Aunque el dólar no es la moneda oficial del país, explicó que es la forma en que se fijan los precios de casi todo: “Si no tienes dólares, no eres nadie”.

Iris, a Venezuelan woman, at a rally in Atlanta in support of U.S. actions capturing President Nicolás Maduro. Photo credit: Gabriela Henriquez Stoikow.

Algunas de las personas presentes en la manifestación estaban coordinando directamente con líderes de la oposición en Venezuela. Pedro Fuentes, uno de los organizadores del evento y coordinador de Comando con Vzla Atlanta, dijo que espera organizar más concentraciones en los próximos meses a medida que reciba instrucciones del partido político venezolano Vente Venezuela, liderado por la principal figura de la oposición y ganadora del Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado. “Estamos listos aquí para seguir apoyando a Venezuela, estamos aquí para seguir trabajando por Venezuela y algún día volveremos a Venezuela”, dijo.

Si bien muchos venezolanos han buscado refugio en América Latina y el Caribe, se estima que casi 25,000 viven en el área metropolitana de Atlanta, lo que los convierte en el grupo hispano de más rápido crecimiento en Georgia desde 2010, según el Latino Community Fund. A nivel nacional, alrededor de 600,000 venezolanos fueron beneficiarios del Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) hasta que la administración Trump puso fin a esa protección migratoria en 2025.

Venezuela enfrenta actualmente una de las mayores crisis de desplazamiento del mundo, con más de 8 millones de personas que han huido desde 2014 debido a la inestabilidad económica, una inflación de tres dígitos, la violencia, la escasez de alimentos y medicinas, y el colapso de servicios básicos como el agua y la electricidad. Maduro y su régimen han sido acusados de arrestar a más de 15,000 presos políticos entre 2015 y 2019, de los cuales 863 permanecen detenidos al lunes 5 de enero, según la organización de derechos humanos Foro Penal. Desde 2016, Venezuela ha sido gobernada bajo un “estado de excepción” que otorga poderes inusualmente amplios a las autoridades federales, y personas detenidas han denunciado haber sido torturadas.

Mientras la multitud venezolana en el Beltline coreaba “Libertad, libertad” y “La dictadura ya cayó”, otros se reunieron durante el fin de semana para denunciar la intervención de Estados Unidos en el país sudamericano, donde las acciones de la administración Trump han sido vistas como una continuación de una larga historia de injerencia estadounidense en la región. Integrantes del Partido por el Socialismo y la Liberación organizaron una manifestación el sábado en contra de la intervención, argumentando que se trataba de un pretexto para obtener control sobre las vastas reservas de petróleo de Venezuela. En una segunda protesta el domingo por la mañana en Piedmont Park, organizada por los Socialistas Democráticos de América y el Movimiento 50501, manifestantes criticaron la participación de la administración Trump en otro país extranjero y la falta de aprobación del Congreso.

Akbar Ali, un recién electo representante estatal demócrata del condado de Gwinnett, estuvo presente en la manifestación del Beltline. Dijo a 285 South que se sentía feliz por la comunidad venezolana que celebraba la captura de Maduro, pero que al mismo tiempo le preocupaba la forma en que la administración Trump llevó a cabo la operación. Legisladores de Georgia se han sumado a otros políticos estadounidenses al expresar inquietudes por la falta de aprobación del Congreso para la acción militar. Además, críticos han señalado que la captura de Maduro, realizada sin la autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, podría haber violado el derecho internacional.

“Estoy aquí para apoyar al pueblo venezolano, porque aunque tengo preocupaciones sobre cómo se hizo, me alegra que se haya sacado del poder a un dictador”, dijo Akbar. “Miren el ambiente aquí: todos están felices, orgullosos, eufóricos. Y creo que, ya sea de izquierda o de derecha, la opresión es opresión, y me alegra que eso se haya terminado”.

Iris dijo que por ahora no piensa dejar Estados Unidos. Delcy Rodríguez, la vicepresidenta designada por Maduro, aún dirige el país, y muchos de sus aliados conservan el control militar.

“Sabemos que hay otras personas en ese poder que han hecho muchísimo daño y hay que esperar que toda esa gente salga”, dijo Iris.

Ella mantiene la esperanza de que eventualmente se reunirá con su familia. “Uno está aquí en Estados Unidos, luchando para poder sobrevivir, ayudar a sus familiares, y saber que hay una esperanza de regresar a su país es algo muy grande”, afirmó.

Dimas Romero holding a Venezuelan flag and wearing a shirt with the face of opposition leader Maria Corina Machado. He said he is a TPS holder, but still supports Trump. Photo credit: Gabriela Henriquez Stoikow.
Venezuelans walk at the Beltline in support of the U.S. military action where Nicolas Maduro was captured. Photo credit: Gabriela Henriquez Stoikow.

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Gabriela Henriquez Stoikow is a bilingual journalist based in Atlanta, Georgia. She won the Atlanta Press Club’s Rising Star Award in 2025.