Mientras los niños corren en la cancha, los padres enfrentan la ansiedad con aceite de lavanda, técnicas de respiración y más

Una soleada y húmeda mañana de martes de junio, decenas de niños llegan al Honeysuckle Park, en Doraville, listos para salir a la cancha. Mientras la emoción del Mundial de Fútbol se vive en distintos puntos de Atlanta, ellos disputan sus propios partidos. Pero cuando los juegos comienzan, las madres y cuidadores que los acompañaron al parque no se quedan simplemente observando desde la banda. En cambio, caminan hacia un kiosco de madera con mesas de picnic, ubicado a pocos metros de la cancha. Ellos también están allí para perseguir sus propias metas: mejorar su salud física y mental.
Tanto los niños como los adultos participan en Soccer Academy, un programa anual fruto de la colaboración entre dos organizaciones locales que trabajan con la comunidad hispana —Amigos de la Comunidad y Latino Community Fund Georgia— y Soccer in the Streets, organización que ofrece programas gratuitos de fútbol para jóvenes en toda el área metropolitana. Este es el cuarto año de Soccer Academy, abierto a niños del condado de DeKalb. Sin embargo, es la primera vez que los organizadores ofrecen actividades para los padres todos los días que el programa está en funcionamiento; en años anteriores, los talleres se realizaban solo una o dos veces por semana.
Zaily está sentada en una de las mesas de picnic mientras sus dos hijos juegan. “A mis hijos les gusta mucho”, le cuenta a 285 South. Pero Zaily, una mujer de 29 años de voz tranquila, originaria de Guatemala, también está adquiriendo información valiosa mientras escucha a Aurora Santana-Cortes, gerente de bienestar de LCF Georgia, explicar distintas técnicas para manejar la ansiedad.
Durante aproximadamente una hora, Zaily y las demás participantes practican ejercicios de respiración: inhalan profundamente y luego exhalan soplando a través de pomperos para hacer burbujas. Aurora también las invita a oler aceite esencial de lavanda, que puede ofrecer un alivio temporal de la ansiedad, y les recomienda videos de meditación guiada en YouTube para seguir en casa. Mientras Zaily frotaba entre sus manos las gotas de aceite de lavanda que había vertido en sus palmas, cerró los ojos y su rostro se relajó.
Entre las comunidades latinas en Estados Unidos, la salud física y mental se ha convertido en una preocupación cada vez mayor por diversas razones: los efectos persistentes de la pandemia, la ansiedad provocada por el aumento de la vigilancia migratoria y el estrés relacionado con las dificultades económicas. Al mismo tiempo, los recursos siguen siendo limitados. Barreras como el idioma, la falta de seguro médico, la falta de un estatus migratorio regular y el estigma que aún rodea a la salud mental restringen el acceso de las comunidades hispanas y latinas a la atención. En 2023, había menos de 100 profesionales de salud mental completamente licenciados que atendían en español en Georgia, según la organización Ser Familia.
En un taller realizado la semana anterior, Zaily también recibió información sobre salud y nutrición, además de hacerse controles de presión arterial, colesterol y niveles de glucosa.
“Estamos ofreciendo chequeos preventivos de salud todos los días”, explica Aurora. “También contamos con un proceso de referencia para conectar a miembros de la comunidad que no tienen seguro médico, no cuentan con un médico de atención primaria o presentan resultados elevados con clínicas comunitarias cercanas”.
(285 South ha estado recopilando listas de recursos para ayudar a cubrir estas necesidades, incluyendo una de proveedores de atención médica de bajo costo y otra con opciones de apoyo en salud mental que ofrecen atención culturalmente competente.)
Otros talleres han abordado temas como nutrición, derechos de los inquilinos y protecciones laborales. Además, una vez por semana, Amigos de la Comunidad organiza una mesa de recursos con ropa donada, frutas y verduras que las familias pueden llevarse gratuitamente, incluso si no tienen hijos inscritos en el campamento de fútbol.

El programa de fútbol también les brinda a las familias algo más difícil de medir: un sentido de comunidad.
“Aquí, como ves, todos hacemos comunidad”, dice Aceli Zenil, cofundadora de Amigos de la Comunidad. “Lo que hacemos es reforzar esa unión de las familias”.
Con el paso de los años, cada vez más padres se han involucrado en el programa. Algunos ofrecen su tiempo como voluntarios y ayudan a montar las carpas donde Amigos de la Comunidad reparte almuerzos gratuitos para los niños, mientras que otros colaboran transportando agua, bebidas deportivas y refrigerios. Las madres intercambian consejos sobre los desafíos que enfrentan en casa, comparten buenas noticias, se animan y se felicitan mutuamente, e incluso bromean con los adolescentes.
Y no son solo las familias las que se benefician de ese sentido de comunidad; también los entrenadores.
“Extrañaba esa parte de estar conectado con la comunidad latina, porque yo no crecí aquí, crecí en Colombia y viví allá toda mi vida”, dice Sergio López Ríos, uno de los entrenadores y coordinador del programa escolar de Soccer in the Streets. “Cuando llegué por primera vez a Estados Unidos, donde vivía no había muchas personas que hablaran español. Entonces, cuando llegué aquí, volví a sentir esa conexión y realmente la he disfrutado”.
Cuenta que la energía entre los niños, que siempre ha sido alta, se ha intensificado aún más desde que comenzó la Copa Mundial. Sus jugadores no dejan de hablar de los partidos y de sus futbolistas favoritos. Incluso cuando los encuentros coinciden con el horario del campamento, los niños encuentran la manera de verlos o escucharlos por la radio.
Cuando termina la jornada de entrenamiento, los niños recogen los balones, los conos y el resto del equipo. Sergio los observa y no puede evitar reflexionar.
“El ambiente es muy particular en esa forma, muy parecido a lo que estamos acostumbrados los latinos: nos ayudamos entre todos y todos somos amigos”, dice.
El campamento continuará durante todo el mes de junio, y Aceli está haciendo un llamado a la comunidad para apoyar la iniciativa y ayudar a cubrir los costos de los almuerzos que se ofrecen a los niños.
